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De Microorganismos a Monstruos Marinos
Analizar las causas de la explosión cámbrica implica entender que, antes de los dinosaurios, la Tierra fue un laboratorio de pruebas. En aquel entonces, el planeta estaba poblado solo por microorganismos invisibles y los primeros experimentos biológicos fueron simples células que, sin pretenderlo, terminaron escribiendo la receta de todo lo que vendría después.
¿Cuáles fueron los motores biológicos y ambientales de la explosión cámbrica?
La explosión cámbrica constituye el fenómeno de radiación evolutiva más drástico de la historia terrestre, ocurrido hace unos 541 millones de años. Se trata de una transición macroevolutiva que consiste en la emergencia de estructuras anatómicas complejas y sistemas sensoriales avanzados; es decir, un salto de biodiversidad facilitado por la oxigenación oceánica y la endosimbiosis eucariota. Su importancia radica en que configuró la arquitectura biológica de los filos animales actuales.

El preludio: bacterias y estromatolitos
Hace unos 3.500 millones de años, los mares hervían con organismos diminutos: bacterias y arqueas. No dejaron huesos ni caparazones, pero sí monumentos rocosos llamados estromatolitos, formados por capas de estos microorganismos que se apilaban como tortitas geológicas. Eran los primeros habitantes del planeta, cambiando lentamente la química del entorno a base de crecer y multiplicarse.
Vivieron durante miles de millones de años prácticamente solos, como si fueran los dueños exclusivos de la Tierra. Y en cierto modo, lo eran. Sin competencia, sin depredadores, simplemente colonizando océanos y orillas.
Las causas de la explosión cámbrica: El estallido final
En algún momento estos microorganismos decidieron hacer equipo. En lugar de devorarse entre ellas, formaron alianzas. Así nacieron las eucariotas, células con núcleo que incorporaron bacterias dentro de sí mismas. Una de esas bacterias era capaz de procesar oxígeno y generar energía, y la otra, de captar la luz del sol para producir alimento. Con esas asociaciones, aparecieron las primeras fábricas biológicas a gran escala.
El invento de la fotosíntesis por las cianobacterias produjo un cambio tremendo en la atmósfera, saturándola de oxígeno. Para la vida anaeróbica fue un veneno mortal, una auténtica catástrofe biológica. Pero de esa crisis nació la respiración aeróbica, mucho más eficiente, sentando las bases para la vida compleja
El oxígeno como una de las causas de la explosión cámbrica
Durante la mayor parte del tiempo, la vida fue invisible. Pero hace unos 540 millones de años ocurrió algo espectacular, la explosión cámbrica. En un abrir y cerrar de ojos geológico, los océanos se llenaron de criaturas nunca vistas: gusanos, trilobites con armaduras, depredadores con ojos compuestos y bocas en forma de sierra. Fue el primer “boom” de biodiversidad, la primera cadena alimenticia a gran escala.
Lo curioso es que este estallido de formas y cuerpos complejos coincidió con niveles más altos de oxígeno en la atmósfera. Como si tras miles de millones de años de monopolio, hubieran preparado sin querer el escenario para que aparecieran seres más complejos.
La próxima vez que respires, piensa que el oxígeno que te da vida lo inventaron estos microorganismos. Y que cada célula de tu cuerpo, lleva dentro la historia de aquellas alianzas microscópicas que empezaron todo. En otras palabras, somos descendientes directos de estos seres primarios que un día decidieron no matarse entre sí, sino colaborar.
Bibliografía
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