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Las tablillas culinarias de Babilonia
Imagina abrir el cajón de tu abuela y encontrar el recetario de la familia. Ahora transpórtate casi 4.000 años atrás para ver que en vez de papel es arcilla cocida y en vez de caligrafía son cuñas cuneiformes. Bienvenido a las tablillas culinarias de Babilonia, el primer “libro de cocina” del mundo conservado en la Universidad de Yale.
No es exageración pensar así, ya que estos textos son tan antiguos que cuando se escribieron aún faltaban muchos siglos para que Homero cantara la Ilíada. Y sin embargo, ya había humanos obsesionados con dejar por escrito algo tan cotidiano como cocinar un buen guiso.
¿Qué valor histórico y técnico aportan las tablillas culinarias de Babilonia?
Las tablillas culinarias de Babilonia constituyen el registro gastronómico más antiguo de la humanidad, custodiado actualmente en la Universidad de Yale. Se trata de un conjunto de cuatro documentos en acadio que consiste en una serie de instrucciones crípticas para banquetes de élite; es decir, un manual técnico de «alta cocina» paleobabilónica datado hacia el 1730 a.C.. Su importancia radica en que documentan técnicas complejas de estofados y el concepto de cocina internacional mucho antes de la era clásica.

El misterio de por qué alguien escribiría una receta en arcilla
Los arqueólogos se rascaron la cabeza durante décadas. Al principio, las tablillas fueron catalogadas como “textos médicos”. No fue hasta 1943 cuando la asirióloga Mary Hussey reconoció que se trataba de instrucciones culinarias, algo que Jean Bottéro confirmó en los 80 con un estudio pionero.
Tres tablillas datan de 1730 a.C. (época paleobabilónica) y otra, un milenio más tarde. Entre todas suman unas 35 recetas en acadio. Pero ojo: no son recetas para el ciudadano común, que bastante tenían con llenar la tripa. Estas instrucciones parecen pensadas para banquetes de élite o rituales de templo. Si hoy llamamos “alta cocina” a un menú degustación, aquello era la “alta cocina” del 2.º milenio a.C.
Lo que realmente cocinaban los babilonios en sus banquetes
Las tablillas son tan concisas que dicen cosas como “pon carne, añade cebolla o machaca puerro y ajo” sin tiempos ni medidas. Es como si Ferran Adrià te dejara una nota críptica porque si no eres cocinero no entiendes nada. El repertorio sorprende al incluir estofados de cordero, pichón o incluso bazo junto a platos vegetales como guisos de nabos.
Y joyas inesperadas: un pastel de ave en masa, con salsa blanca espesa y capas de pan plano, digno de un proto-chef mesopotámico.
Los ingredientes suenan familiares: ajo, cebolla, cilantro, comino, puerro, cerveza. Sí, cerveza: no solo para beber, también para ligar sabores y espesar salsas.
Algunas recetas se etiquetan como “foráneas”. El “caldo elamita”, por ejemplo, viene de la vecina Elam (actual Irán) e incluye eneldo y sangre. Esto demuestra que ya existía un concepto de “cocina internacional” hace casi cuatro milenios.
El reto de cocinar como arqueología experimental moderna
En 2019, un grupo de asiriólogos, químicos de Harvard y chefs decidieron preparar los guisos siguiendo las instrucciones de las tablillas. Fue un experimento entre ciencia y gastronomía. “No son recetas muy informativas, quizá cuatro frases; hay que suponer muchas cosas”, admitió Pia Sorensen, química de alimentos.
El resultado fueron platos intensos, especiados y sorprendentemente cercanos a la cocina iraquí actual. No es casualidad que el eco de Mesopotamia aún resuene en las cazuelas de Oriente Medio. La historia de la cocina no se extinguió; siguió a fuego lento durante miles de años
La tentación es romantizar: imagina a un cocinero babilonio probando un caldo y decidiendo cuánta sal añadir, sin saber que su receta viajaría hasta nuestros días. Pero lo cierto es que estos textos son un espejo. Nos muestran que, más allá de guerras y reyes, lo humano siempre ha sido comer, compartir y rememorar sabores.
Bibliografía
- Hussey, M. (1943). Notas sobre las tablillas culinarias en la colección Yale.
- Bottéro, J. (1995). Textes culinaires Mésopotamiens. Eisenbrauns. (La obra cumbre sobre el tema). Bottéro, J. (1987). The Culinary Tablets at Yale. Journal of the American Oriental Society, 107(1), 11-19. Lassen, A. W., et al. (2019). Ancient Mesopotamia Speaks: Highlights of the Yale Babylonian Collection. Yale Peabody Museum
- Lassen, A. W. et al. (2019). Ancient Mesopotamia Speaks. Yale Peabody Museum.
